Y tanto tiempo sin dar importancia a las cosas que realmente merecen que se les de.
Sin saber por lo que de verdad merece la pena preocuparse, como si nuestros problemas pasaran de ser algo monstruosamente primordiales a simples chiquilladas...
A veces la culpa la tenemos nosotros mismos, ya sea por pensar demasiado las cosas o por, al contrario, no pensar en absoluto. Llevaba tiempo creyendo que los problemas diarios eran suficientemente graves como para que por ellos mi estado de ánimo y mi forma de expresarme con los demás variase; echando la culpa de todo a como soy o como quiero ser. Todo esto cambió cuando descubrí la catarsis. Seguro que la sensación que hace referencia a esta palabra ya la había experimentado, pero en cierto modo, al verla escrita y definida me daba seguridad de que eso era lo que necesitaba.
Darse cuenta de que hay muchos problemas peores que los tuyos en el mundo, gente que necesita ayuda y que no tiene medios para recibirla, millones de personas que sufren injustamente y yo aquí preocupándome por cosas existenciales.
Para cada uno sus problemas serán los principales y más urgentes de solucionar, y sin tratar de cambiar ningún pensamiento ajeno al mío, solo quiero decir que me parece normal, pero que deberíamos pensar en la importancia real y equivalente, en lugar de dar por hecho que no podríamos caer más bajo.
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